101 historias cortas para leer antes de que pase Descarga inmediata · pago único
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No tienes que ser psicóloga. Solo tener la historia leída antes de que pase.

Te llevas 101 historias cortas para leer antes de que pase, ordenadas por situación y no por emoción.

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· familias que ya lo leen en casa
Quiero tenerlo esta noche →
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¿Te suena?

Has leído, lo has intentado y lo haces bien. Y aun así…

El pasillo del súper

Le dices que no, se tira al suelo, y hay cuatro personas detrás.

Hora y media por un pijama

Nueve y cuarto. No quiere ponérselo. Noventa minutos después seguís ahí.

El grito que se te escapa

Se calla de golpe y tú te quedas peor que él.

A los ocho ya no se tira al suelo

Tira la silla. Y empiezas a mirar cuánto tardan en dar cita.

No te falta paciencia. Te falta tenerlo contado antes.

Por qué ahora, y por qué así

Lo que el colegio da por supuesto, se aprende en casa.

Cuatro cosas que no coincidían hace cinco años.

✓Empiezas con lo que ya tienes

Una historia, cuatro minutos y el sofá. Nada que estudiar antes.

✓La ventana se cierra

El primer móvil llega a los 10,9 años. Lo que no esté hablado antes, se lo cuenta internet.

✓Lo que entiende no se le va

La que reconoció a los seis le sirve a los once con otro nombre.

✓Y a ti te ahorra la discusión

Hora y media hoy, una frase que ya conocéis mañana.

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Algunas de las 101 historias que vas a recibir

Con la escena, la conversación y una pregunta para después — para los días que no sabes qué decir

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+ 88 historias más esperándote dentro

Para quién es

Tres casas distintas.

No hace falta que a tu hijo le pase nada. Elige la tuya.

Nunca sabes qué decir en el momento

Sabes qué decirle. Pero no ahí, con público delante.

La frase buena se te ocurre dos horas después. Por eso se leen antes: cuando pasa, él ya reconoce la escena.

  • La primera historia son cuatro minutos
  • Escrito en español de España, no traducido
  • Ordenado por situación, no por emoción
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Ya has leído de todo y sigues igual

Has comprado libros, sigues cuentas y te sientes peor.

Esto no te manda deberes. Lees una historia con tu hijo y se acabó.

  • Nada que estudiar antes de usarlo
  • Cuatro minutos por historia, no un programa
  • Sin pautas, sin fases y sin culpa
IMAGEN: el perfil 2 de 3 en su situación real — la escena que describe la pestaña
Tu hijo está a un año del primer móvil

Tiene nueve o diez y ves lo que viene.

Quieres que sepa decir que no cuando le presionen, y que no lo aprenda a golpes. Dentro están las de grupo, presión y pantallas.

  • Historias de grupo, presión y pantallas
  • Edición de 11 a 13 años incluida
  • 20 historias sobre el móvil, aparte
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📖 Cómo se usa, de verdad

Un cuento suelto no cambia nada. Uno leído a tiempo, sí.

1
IMAGEN: el paso 1 de 3 del método, en una miniatura redonda

Busca la situación

No la emoción: la escena. «No le dejan jugar», «se rinde al primer no».

2
IMAGEN: el paso 2 de 3 del método, en una miniatura redonda

Leedla juntos

Cuatro minutos en el sofá, un día cualquiera, sin que pase nada.

3
IMAGEN: el paso 3 de 3 del método, en una miniatura redonda

Y cuando pase, ya tiene nombre

Él la reconoce. Y tú ya no improvisas: le recuerdas el cuento.

Las 101, por situación

Del primer «no» a las primeras decisiones solo.

Ordenadas por lo que pasa en casa. Desliza.

IMAGEN: categoría 1 de 9 del catálogo — foto real del producto, nunca una tapa de ebookLas más leídas

Cuando le dicen que no

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Cuando se rinde al primer intento

En vídeo

Cómo se lee una historia

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Cuando hay que esperar su turno

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Cuando los amigos presionan

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Cuando pierde y no lo soporta

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Cuando no sabe decir lo que le pasa

En vídeo

Una noche cualquiera

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Cuando llega el móvil

Cada una trae la escena, la conversación y la pregunta de después.

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Para el día uno

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Una tarjeta por situación, con su historia y su pregunta.

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Para cuando no eres psicóloga

Qué Decir Después

La conversación de después, escrita: qué preguntar y qué no decir.

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Lo que hace que se use

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Las 101 Historias · en audio

Narradas, para el coche y la noche. Si no le gusta leer, las escucha.

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Para cuando crezca

La Edición de 11 a 13 años

Las mismas situaciones para un preadolescente. Dos etapas, una compra.

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Lo que más miedo da

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Grupos, pantallas, lo que no se reenvía. Antes del primer móvil.

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  • ✓📖101 historias ilustradas · ordenadas por situación, no por emoción
  • ✓🔎Índice por escena · buscas lo que ha pasado, no la emoción
  • ✓🖨️Pensado para imprimir a una cara, en A4, para la nevera
  • ✓🇪🇸Escrito en español de España, no traducido
  • ✓👧Las tres edades · de 3 a 13 años
  • ✓✉️Soporte por email y una persona que contesta
  • ✓✍️Firmado, con nombre y cara sabes quién lo ha escrito
  • ✓♾️Tuyo para siempre · no caduca ni se renueva
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💬 Mensajes reales de WhatsApp

Lo leyeron. Y les sirvió.

Capturas sin filtro de familias que lo usan

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Desliza para ver todas

⭐ · familias que ya lo leen en casa

★

Lo que dicen las familias.

Familias españolas que ya lo tienen en casa.

Lo compré un domingo a las once de la noche después de un día horrible en el que le había gritado a mi hija dos veces. No estaba yo para esperar un envío. Lo tenía en el correo antes de apagar el móvil y esa misma noche leí dos. Lo digo porque yo tenía la duda de si era uno de esos que te mandan un enlace a los tres días. Se abre en el móvil, sin bajar ninguna aplicación ni registrarse en ningún sitio.

Marta L. — Valencia
Compra verificada

Hace unos meses compré uno parecido y resultó que estaba traducido con el traductor. Hablaba de «celular», de «carro», de «jalar», y mi hija me paraba cada dos páginas para preguntarme qué era eso. Lo dejamos a la tercera noche. Antes de comprar este busqué si pasaba lo mismo y no: está escrito en español de aquí, las situaciones son el súper, el parque, el cole de aquí. Parece una tontería hasta que te pasa lo otro.

Beatriz G. — Valladolid
Compra verificada

Voy a decir lo que me habría gustado que me dijeran a mí. Esto no apaga una rabieta en caliente. Yo la primera semana lo usé así, cuando ya estaba montado el pollo iba a buscar la historia, y no funciona, porque en ese momento no te escucha nadie. Funciona al revés: lo lees tranquilo en el sofá el día de antes, y el día que pasa de verdad tu hijo ya reconoce el cuento y tú ya sabes qué decir. En cuanto cambié eso, cambió todo. Pero perdí una semana usándolo mal.

Alberto R. — Murcia
Compra verificada

Mi objeción era el tiempo. Trabajo, llego a las siete, y lo último que quería era otra cosa que empiezo con ilusión y abandono en la página veinte sintiéndome culpable. Son cuatro minutos. Una historia es una historia: la lees, la comentáis, y se acabó, no hay fases ni progreso ni nada que recuperar si un día no lo abres. Llevamos mes y medio y nos hemos saltado un montón de días. No pasa nada, sigue sirviendo igual.

Montse F. — Barcelona
Compra verificada

Lo escribo porque yo dudé por esto. Mi hijo no tiene ningún problema, ni diagnóstico, ni nada. Es un niño normal de seis años. Y todo lo que encuentras en esta categoría parece material clínico, para niños con dificultades, y te hace pensar que te estás pasando de madre preocupada. Esto no va de eso. Va de hablar de las cosas antes de que pasen, que es lo que yo quería. Ni una sola vez te plantea a tu hijo como un problema a resolver.

Lucía H. — A Coruña
Compra verificada

Lo que me decidió fue lo que no promete. Estoy saturada de que todo sea un método, un programa, un curso de doce módulos para que tu hijo duerma o coma o te obedezca. Aquí te dicen desde el principio que no es un método y que no te va a dar un hijo obediente. Son historias. Y resulta que es verdad: no hay pautas que seguir ni deberes ni nada que hacer bien. Que alguien no te prometa un milagro es la razón por la que le creo.

Patricia D. — Alicante
Compra verificada

El contenido muy bien, lo usamos casi a diario y los peques han enganchado. Le quito una estrella por una cosa práctica que creo que hay que decir: imprimirlo entero en color sale caro. Son muchas páginas y a todo color. Al final imprimí solo las fichas, que son las que van a la nevera, y el resto lo leemos en la tablet. Funciona igual, pero yo compré pensando en tenerlo todo en papel y ahí me quedé a medias.

Sergio N. — Salamanca
Compra verificada

Mi hijo tiene ocho años y no lee. Lo he intentado todo, ha salido mal todo. Compré esto medio resignada pensando que iba a ser otro archivo muerto en el móvil. Lo que nos ha salvado es que vienen narradas: las ponemos en el coche de camino al colegio, veinte minutos de trayecto, y da para dos o tres. Ahora es él el que pide cuál toca. No lee ni una línea, pero se las sabe todas y las reconoce cuando le pasan.

Raquel V. — Gijón
Compra verificada

Llevo tres años comprando cosas de estas: cuentos de emociones, el tarro de la calma, las tarjetas, el semáforo. Creo que he probado casi todo. Lo que cambia aquí, y lo digo después de haber tirado bastante dinero, es que está escrito para casa y no para el aula. Las demás cosas te plantean situaciones de clase, de fila, de profesora. Aquí las situaciones son la cena, el súper, el hermano pequeño, el domingo por la tarde. Son las mías.

Inés T. — Pamplona
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Hace unos meses compré uno parecido y resultó que estaba traducido con el traductor. Hablaba de «celular», de «carro», de «jalar», y mi hija me paraba cada dos páginas para preguntarme qué era eso. Lo dejamos a la tercera noche. Antes de comprar este busqué si pasaba lo mismo y no: está escrito en español de aquí, las situaciones son el súper, el parque, el cole de aquí. Parece una tontería hasta que te pasa lo otro.

Beatriz G. — Valladolid
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Voy a decir lo que me habría gustado que me dijeran a mí. Esto no apaga una rabieta en caliente. Yo la primera semana lo usé así, cuando ya estaba montado el pollo iba a buscar la historia, y no funciona, porque en ese momento no te escucha nadie. Funciona al revés: lo lees tranquilo en el sofá el día de antes, y el día que pasa de verdad tu hijo ya reconoce el cuento y tú ya sabes qué decir. En cuanto cambié eso, cambió todo. Pero perdí una semana usándolo mal.

Alberto R. — Murcia
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Mi objeción era el tiempo. Trabajo, llego a las siete, y lo último que quería era otra cosa que empiezo con ilusión y abandono en la página veinte sintiéndome culpable. Son cuatro minutos. Una historia es una historia: la lees, la comentáis, y se acabó, no hay fases ni progreso ni nada que recuperar si un día no lo abres. Llevamos mes y medio y nos hemos saltado un montón de días. No pasa nada, sigue sirviendo igual.

Montse F. — Barcelona
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Lo escribo porque yo dudé por esto. Mi hijo no tiene ningún problema, ni diagnóstico, ni nada. Es un niño normal de seis años. Y todo lo que encuentras en esta categoría parece material clínico, para niños con dificultades, y te hace pensar que te estás pasando de madre preocupada. Esto no va de eso. Va de hablar de las cosas antes de que pasen, que es lo que yo quería. Ni una sola vez te plantea a tu hijo como un problema a resolver.

Lucía H. — A Coruña
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Lo que me decidió fue lo que no promete. Estoy saturada de que todo sea un método, un programa, un curso de doce módulos para que tu hijo duerma o coma o te obedezca. Aquí te dicen desde el principio que no es un método y que no te va a dar un hijo obediente. Son historias. Y resulta que es verdad: no hay pautas que seguir ni deberes ni nada que hacer bien. Que alguien no te prometa un milagro es la razón por la que le creo.

Patricia D. — Alicante
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El contenido muy bien, lo usamos casi a diario y los peques han enganchado. Le quito una estrella por una cosa práctica que creo que hay que decir: imprimirlo entero en color sale caro. Son muchas páginas y a todo color. Al final imprimí solo las fichas, que son las que van a la nevera, y el resto lo leemos en la tablet. Funciona igual, pero yo compré pensando en tenerlo todo en papel y ahí me quedé a medias.

Sergio N. — Salamanca
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Raquel V. — Gijón
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Llevo tres años comprando cosas de estas: cuentos de emociones, el tarro de la calma, las tarjetas, el semáforo. Creo que he probado casi todo. Lo que cambia aquí, y lo digo después de haber tirado bastante dinero, es que está escrito para casa y no para el aula. Las demás cosas te plantean situaciones de clase, de fila, de profesora. Aquí las situaciones son la cena, el súper, el hermano pequeño, el domingo por la tarde. Son las mías.

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Mi hijo tiene ocho años y no lee. Lo he intentado todo, ha salido mal todo. Compré esto medio resignada pensando que iba a ser otro archivo muerto en el móvil. Lo que nos ha salvado es que vienen narradas: las ponemos en el coche de camino al colegio, veinte minutos de trayecto, y da para dos o tres. Ahora es él el que pide cuál toca. No lee ni una línea, pero se las sabe todas y las reconoce cuando le pasan.

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Inés T. — Pamplona
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Lo que me ha servido de verdad no es el contenido, es el índice. Yo nunca sé cómo se llama lo que le pasa a mi hijo. ¿Eso de que se queda fuera en el recreo es frustración, son celos, es timidez? Pues da igual. Buscas «no le dejan jugar en el recreo» y está la historia. Buscas «se rinde al primer intento» y está. Tengo tres libros de emociones en casa y en todos tengo que saber primero el nombre de la emoción para encontrar algo. Aquí buscas lo que ha pasado hoy.

Rocío S. — Sevilla
Compra verificada

Soy el padre, y compro yo los libros de este tipo porque mi mujer ya se cansó: tenemos dos en la estantería sin abrir. Este lo imprimí el primer fin de semana, las fichas sueltas, y las dejé con un imán en la nevera. Ahí está la diferencia. Mi hija de siete es la que elige la hoja del día, se ha convertido en una cosa suya. Los otros dos siguen en la estantería porque nunca se me ocurrió sacarlos. Este se usa porque está a la vista.

Javier A. — Zaragoza
Compra verificada

Dejé a medias el último libro de crianza que compré porque acabé llorando en la página cuarenta. Todo era lo que haces mal y lo que le estás provocando. Este no hace eso en ningún momento. No te señala, no te explica el daño que le causas, no te pide que seas otra madre. Te da la historia y la conversación de después escrita, que es lo que yo necesitaba, porque yo no soy psicóloga y me quedaba en blanco. Lees y ya está. El trabajo lo hace el cuento.

Nuria B. — Bilbao
Compra verificada

Le pongo cinco porque el contenido las merece, pero quiero avisar de una cosa para que nadie se lleve un chasco. Tengo dos, de cinco y de nueve. Al de nueve le va perfecto, se las lee él solo y luego hablamos. Al de cinco las últimas se le hacen largas y pierde el hilo a mitad. A esa edad yo me quedaría en los primeros bloques, que son más cortos y más de situaciones de casa, y dejaría el resto para dentro de un año o dos. Siendo una compra para los dos, me sigue saliendo a cuenta.

Elena M. — Madrid
Compra verificada

Lo compré pensando solo en el mayor, que tiene once y está en esa edad en la que ya no te cuenta nada. Luego vi que venía la edición de 11 a 13 con las mismas situaciones contadas para su edad, que es lo que de verdad usamos con él, y las normales se las acabó quedando la pequeña de seis. O sea que pagué una vez y lo estoy usando con dos hijos de edades muy distintas. Eso no lo esperaba y es lo que más valoro.

Cristina P. — Málaga
Compra verificada

Hace unos meses compré uno parecido y resultó que estaba traducido con el traductor. Hablaba de «celular», de «carro», de «jalar», y mi hija me paraba cada dos páginas para preguntarme qué era eso. Lo dejamos a la tercera noche. Antes de comprar este busqué si pasaba lo mismo y no: está escrito en español de aquí, las situaciones son el súper, el parque, el cole de aquí. Parece una tontería hasta que te pasa lo otro.

Beatriz G. — Valladolid
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Alberto R. — Murcia
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Lucía H. — A Coruña
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Lo que me decidió fue lo que no promete. Estoy saturada de que todo sea un método, un programa, un curso de doce módulos para que tu hijo duerma o coma o te obedezca. Aquí te dicen desde el principio que no es un método y que no te va a dar un hijo obediente. Son historias. Y resulta que es verdad: no hay pautas que seguir ni deberes ni nada que hacer bien. Que alguien no te prometa un milagro es la razón por la que le creo.

Patricia D. — Alicante
Compra verificada

El contenido muy bien, lo usamos casi a diario y los peques han enganchado. Le quito una estrella por una cosa práctica que creo que hay que decir: imprimirlo entero en color sale caro. Son muchas páginas y a todo color. Al final imprimí solo las fichas, que son las que van a la nevera, y el resto lo leemos en la tablet. Funciona igual, pero yo compré pensando en tenerlo todo en papel y ahí me quedé a medias.

Sergio N. — Salamanca
Compra verificada

Mi hijo tiene ocho años y no lee. Lo he intentado todo, ha salido mal todo. Compré esto medio resignada pensando que iba a ser otro archivo muerto en el móvil. Lo que nos ha salvado es que vienen narradas: las ponemos en el coche de camino al colegio, veinte minutos de trayecto, y da para dos o tres. Ahora es él el que pide cuál toca. No lee ni una línea, pero se las sabe todas y las reconoce cuando le pasan.

Raquel V. — Gijón
Compra verificada

Llevo tres años comprando cosas de estas: cuentos de emociones, el tarro de la calma, las tarjetas, el semáforo. Creo que he probado casi todo. Lo que cambia aquí, y lo digo después de haber tirado bastante dinero, es que está escrito para casa y no para el aula. Las demás cosas te plantean situaciones de clase, de fila, de profesora. Aquí las situaciones son la cena, el súper, el hermano pequeño, el domingo por la tarde. Son las mías.

Inés T. — Pamplona
Compra verificada

Dejé a medias el último libro de crianza que compré porque acabé llorando en la página cuarenta. Todo era lo que haces mal y lo que le estás provocando. Este no hace eso en ningún momento. No te señala, no te explica el daño que le causas, no te pide que seas otra madre. Te da la historia y la conversación de después escrita, que es lo que yo necesitaba, porque yo no soy psicóloga y me quedaba en blanco. Lees y ya está. El trabajo lo hace el cuento.

Compra verificada
★★★★★

5. Elena M. — Madrid ·

Compra verificada

Le pongo cinco porque el contenido las merece, pero quiero avisar de una cosa para que nadie se lleve un chasco. Tengo dos, de cinco y de nueve. Al de nueve le va perfecto, se las lee él solo y luego hablamos. Al de cinco las últimas se le hacen largas y pierde el hilo a mitad. A esa edad yo me quedaría en los primeros bloques, que son más cortos y más de situaciones de casa, y dejaría el resto para dentro de un año o dos. Siendo una compra para los dos, me sigue saliendo a cuenta.

Compra verificada
★★★★★

6. Cristina P. — Málaga ·

Compra verificada

Lo compré pensando solo en el mayor, que tiene once y está en esa edad en la que ya no te cuenta nada. Luego vi que venía la edición de 11 a 13 con las mismas situaciones contadas para su edad, que es lo que de verdad usamos con él, y las normales se las acabó quedando la pequeña de seis. O sea que pagué una vez y lo estoy usando con dos hijos de edades muy distintas. Eso no lo esperaba y es lo que más valoro.

Compra verificada
★★★★★

7. Beatriz G. — Valladolid ·

Compra verificada

Hace unos meses compré uno parecido y resultó que estaba traducido con el traductor. Hablaba de «celular», de «carro», de «jalar», y mi hija me paraba cada dos páginas para preguntarme qué era eso. Lo dejamos a la tercera noche. Antes de comprar este busqué si pasaba lo mismo y no: está escrito en español de aquí, las situaciones son el súper, el parque, el cole de aquí. Parece una tontería hasta que te pasa lo otro.

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★★★★★

8. Alberto R. — Murcia ·

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Voy a decir lo que me habría gustado que me dijeran a mí. Esto no apaga una rabieta en caliente. Yo la primera semana lo usé así, cuando ya estaba montado el pollo iba a buscar la historia, y no funciona, porque en ese momento no te escucha nadie. Funciona al revés: lo lees tranquilo en el sofá el día de antes, y el día que pasa de verdad tu hijo ya reconoce el cuento y tú ya sabes qué decir. En cuanto cambié eso, cambió todo. Pero perdí una semana usándolo mal.

Compra verificada
★★★★★

9. Montse F. — Barcelona ·

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Mi objeción era el tiempo. Trabajo, llego a las siete, y lo último que quería era otra cosa que empiezo con ilusión y abandono en la página veinte sintiéndome culpable. Son cuatro minutos. Una historia es una historia: la lees, la comentáis, y se acabó, no hay fases ni progreso ni nada que recuperar si un día no lo abres. Llevamos mes y medio y nos hemos saltado un montón de días. No pasa nada, sigue sirviendo igual.

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★★★★★

10. Lucía H. — A Coruña ·

Compra verificada

Lo escribo porque yo dudé por esto. Mi hijo no tiene ningún problema, ni diagnóstico, ni nada. Es un niño normal de seis años. Y todo lo que encuentras en esta categoría parece material clínico, para niños con dificultades, y te hace pensar que te estás pasando de madre preocupada. Esto no va de eso. Va de hablar de las cosas antes de que pasen, que es lo que yo quería. Ni una sola vez te plantea a tu hijo como un problema a resolver.

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★★★★★

11. Patricia D. — Alicante ·

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Lo que me decidió fue lo que no promete. Estoy saturada de que todo sea un método, un programa, un curso de doce módulos para que tu hijo duerma o coma o te obedezca. Aquí te dicen desde el principio que no es un método y que no te va a dar un hijo obediente. Son historias. Y resulta que es verdad: no hay pautas que seguir ni deberes ni nada que hacer bien. Que alguien no te prometa un milagro es la razón por la que le creo.

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★★★★

12. Sergio N. — Salamanca ·

Compra verificada

El contenido muy bien, lo usamos casi a diario y los peques han enganchado. Le quito una estrella por una cosa práctica que creo que hay que decir: imprimirlo entero en color sale caro. Son muchas páginas y a todo color. Al final imprimí solo las fichas, que son las que van a la nevera, y el resto lo leemos en la tablet. Funciona igual, pero yo compré pensando en tenerlo todo en papel y ahí me quedé a medias.

Compra verificada
★★★★★

13. Raquel V. — Gijón ·

Compra verificada

Mi hijo tiene ocho años y no lee. Lo he intentado todo, ha salido mal todo. Compré esto medio resignada pensando que iba a ser otro archivo muerto en el móvil. Lo que nos ha salvado es que vienen narradas: las ponemos en el coche de camino al colegio, veinte minutos de trayecto, y da para dos o tres. Ahora es él el que pide cuál toca. No lee ni una línea, pero se las sabe todas y las reconoce cuando le pasan.

Compra verificada
★★★★★

14. Inés T. — Pamplona ·

Compra verificada

Llevo tres años comprando cosas de estas: cuentos de emociones, el tarro de la calma, las tarjetas, el semáforo. Creo que he probado casi todo. Lo que cambia aquí, y lo digo después de haber tirado bastante dinero, es que está escrito para casa y no para el aula. Las demás cosas te plantean situaciones de clase, de fila, de profesora. Aquí las situaciones son la cena, el súper, el hermano pequeño, el domingo por la tarde. Son las mías.

Compra verificada
★★★★★

4. Nuria B. — Bilbao ·

Compra verificada

Dejé a medias el último libro de crianza que compré porque acabé llorando en la página cuarenta. Todo era lo que haces mal y lo que le estás provocando. Este no hace eso en ningún momento. No te señala, no te explica el daño que le causas, no te pide que seas otra madre. Te da la historia y la conversación de después escrita, que es lo que yo necesitaba, porque yo no soy psicóloga y me quedaba en blanco. Lees y ya está. El trabajo lo hace el cuento.

Compra verificada
★★★★★

5. Elena M. — Madrid ·

Compra verificada

Le pongo cinco porque el contenido las merece, pero quiero avisar de una cosa para que nadie se lleve un chasco. Tengo dos, de cinco y de nueve. Al de nueve le va perfecto, se las lee él solo y luego hablamos. Al de cinco las últimas se le hacen largas y pierde el hilo a mitad. A esa edad yo me quedaría en los primeros bloques, que son más cortos y más de situaciones de casa, y dejaría el resto para dentro de un año o dos. Siendo una compra para los dos, me sigue saliendo a cuenta.

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★★★★★

6. Cristina P. — Málaga ·

Compra verificada

Lo compré pensando solo en el mayor, que tiene once y está en esa edad en la que ya no te cuenta nada. Luego vi que venía la edición de 11 a 13 con las mismas situaciones contadas para su edad, que es lo que de verdad usamos con él, y las normales se las acabó quedando la pequeña de seis. O sea que pagué una vez y lo estoy usando con dos hijos de edades muy distintas. Eso no lo esperaba y es lo que más valoro.

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★★★★★

7. Beatriz G. — Valladolid ·

Compra verificada

Hace unos meses compré uno parecido y resultó que estaba traducido con el traductor. Hablaba de «celular», de «carro», de «jalar», y mi hija me paraba cada dos páginas para preguntarme qué era eso. Lo dejamos a la tercera noche. Antes de comprar este busqué si pasaba lo mismo y no: está escrito en español de aquí, las situaciones son el súper, el parque, el cole de aquí. Parece una tontería hasta que te pasa lo otro.

Compra verificada
★★★★★

8. Alberto R. — Murcia ·

Compra verificada

Voy a decir lo que me habría gustado que me dijeran a mí. Esto no apaga una rabieta en caliente. Yo la primera semana lo usé así, cuando ya estaba montado el pollo iba a buscar la historia, y no funciona, porque en ese momento no te escucha nadie. Funciona al revés: lo lees tranquilo en el sofá el día de antes, y el día que pasa de verdad tu hijo ya reconoce el cuento y tú ya sabes qué decir. En cuanto cambié eso, cambió todo. Pero perdí una semana usándolo mal.

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★★★★★

9. Montse F. — Barcelona ·

Compra verificada

Mi objeción era el tiempo. Trabajo, llego a las siete, y lo último que quería era otra cosa que empiezo con ilusión y abandono en la página veinte sintiéndome culpable. Son cuatro minutos. Una historia es una historia: la lees, la comentáis, y se acabó, no hay fases ni progreso ni nada que recuperar si un día no lo abres. Llevamos mes y medio y nos hemos saltado un montón de días. No pasa nada, sigue sirviendo igual.

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★★★★★

10. Lucía H. — A Coruña ·

Compra verificada

Lo escribo porque yo dudé por esto. Mi hijo no tiene ningún problema, ni diagnóstico, ni nada. Es un niño normal de seis años. Y todo lo que encuentras en esta categoría parece material clínico, para niños con dificultades, y te hace pensar que te estás pasando de madre preocupada. Esto no va de eso. Va de hablar de las cosas antes de que pasen, que es lo que yo quería. Ni una sola vez te plantea a tu hijo como un problema a resolver.

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★★★★★

11. Patricia D. — Alicante ·

Compra verificada

Lo que me decidió fue lo que no promete. Estoy saturada de que todo sea un método, un programa, un curso de doce módulos para que tu hijo duerma o coma o te obedezca. Aquí te dicen desde el principio que no es un método y que no te va a dar un hijo obediente. Son historias. Y resulta que es verdad: no hay pautas que seguir ni deberes ni nada que hacer bien. Que alguien no te prometa un milagro es la razón por la que le creo.

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★★★★

12. Sergio N. — Salamanca ·

Compra verificada

El contenido muy bien, lo usamos casi a diario y los peques han enganchado. Le quito una estrella por una cosa práctica que creo que hay que decir: imprimirlo entero en color sale caro. Son muchas páginas y a todo color. Al final imprimí solo las fichas, que son las que van a la nevera, y el resto lo leemos en la tablet. Funciona igual, pero yo compré pensando en tenerlo todo en papel y ahí me quedé a medias.

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★★★★★

13. Raquel V. — Gijón ·

Compra verificada

Mi hijo tiene ocho años y no lee. Lo he intentado todo, ha salido mal todo. Compré esto medio resignada pensando que iba a ser otro archivo muerto en el móvil. Lo que nos ha salvado es que vienen narradas: las ponemos en el coche de camino al colegio, veinte minutos de trayecto, y da para dos o tres. Ahora es él el que pide cuál toca. No lee ni una línea, pero se las sabe todas y las reconoce cuando le pasan.

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★★★★★

14. Inés T. — Pamplona ·

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Llevo tres años comprando cosas de estas: cuentos de emociones, el tarro de la calma, las tarjetas, el semáforo. Creo que he probado casi todo. Lo que cambia aquí, y lo digo después de haber tirado bastante dinero, es que está escrito para casa y no para el aula. Las demás cosas te plantean situaciones de clase, de fila, de profesora. Aquí las situaciones son la cena, el súper, el hermano pequeño, el domingo por la tarde. Son las mías.

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Experiencias individuales. No garantizamos ningún cambio de conducta.

Garantía de verdad, sin letra pequeña

30 días. Sin preguntas. Sin formularios.

Lee tres historias con tu hijo y mira si os sirve. Si en 30 días ves que no, escribes un email y te devolvemos el 100 %. Te quedas con lo descargado.

Preguntas frecuentes

Las dudas reales, contestadas.

No. Tú solo lees. La guía trae escrita la conversación de después.
No es un método: son historias. Ni fases ni pautas. Si un día no lo abres, no pasa nada.
Por eso va pensado para imprimir. Las fichas se quedan en la nevera, a la vista. Lo que no se imprime acaba en la estantería.
Cuatro minutos, esta noche. Lo que cambia llega el día que pasa algo y lo reconoce.
No. Está escrito en español de España, no pasado por un traductor.
Descarga inmediata por email. En PDF, para el móvil o el ordenador, y listo para imprimir. Y es un pago único: sin suscripción.
Sobre todo si no tiene nada. No es material clínico: son cuentos para leer antes, no para arreglar nada.
Los otros nombran la emoción. Aquí está la escena, con su ejemplo: buscas «no le dejan jugar en el recreo» y está.
Nadie tiene tiempo, y no te diremos lo contrario. Son cuatro minutos y no hay nada que recuperar.
Tienes 30 días. Escribes un email y te devolvemos el 100 %, sin preguntas.
Una última cosa

Lo lees una vez. Le sirve durante años.

Lo que a ti te costó veinte años, él puede leerlo en una página. Y la ventana en la que te escucha sin discutir no dura para siempre.

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Producto digital: historias y fichas en PDF. No se envía producto físico. No sustituye acompañamiento psicológico, terapéutico, logopédico ni médico, ni garantiza ningún resultado de comportamiento.

IMAGEN: el mockup del producto, chiquito, para el aviso flotante

Marta L. acaba de llevarse La Ley de Murphy para Niños

hace 7 minutos · Valencia